domingo, 14 de noviembre de 2010

Estafa (Página 12, noviembre de 2008)


Hace poco leí en una pared de una estación de subte un aviso en el que se promete mediante algún método mágico el “retorno del ser amado, conseguir trabajo, etc.”. Pero no fue el aviso lo que me llamó la atención. Lo que me descolocó fue lo inteligente del mismo, el cual proponía: “Pagás luego de que compruebes el resultado”. Me puse a pensar en cuál es la probabilidad de que alguien que se pelea con su pareja vuelva a reconciliarse o alguien que perdió el empleo vuelva a ser contratado. Creo que la mayoría de las parejas pasan por algún distanciamiento y la mayoría de la gente que pierde el trabajo, tarde o temprano, consigue otro. El tema es que hay mucha gente que cree en esos avisos. Este hecho, en el que la estadística juega a favor del estafador, no hace más que generarme preguntas. ¿Hasta qué punto no es delito de estafa ofrecer dicho servicio? ¿Hasta qué punto no es una estafa masiva que se publiciten SMS de $ 0,90 + IVA por canales de aire en los que enviando tu signo y el de tu pareja te envían “el horóscopo y te dicen cómo te va a ir en el amor en los próximos días”?La ignorancia de la gente no es excusa para alegar “libertad de elección” del consumidor, ya que es manifiesta la imposibilidad del Estado de cumplir la ley de Defensa al Consumidor que establece que “Incumbe al Estado Nacional (...) la educación para el consumo (...)”. Creo que mucho más delincuente que el curandero chanta es el que lucra con él, permitiéndole llegar a mucha más cantidad de gente a través de un medio masivo de comunicación, Clarin el ejemplo más claro. Si mis ganancias las obtengo en parte por la venta de publicidad, si el que me paga la publicidad ES un estafador y yo sé que es un estafador... ¿no seré cómplice?
Alejo Rossi

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