¿Cuánto tiempo tarda en salir el sol? Cuando se acerca el verano, tarda menos.
Decían en el campo que cuando llueve y se forman burbujas en los charcos, va a seguir lloviendo por un rato largo.
El arco iris, algunas veces, tiene un compañero.
Estamos moviéndonos a miles de kilómetros por hora alrededor del sol y no nos damos cuenta.
Cuando hace tanto frío hablamos y dejamos un vapor en el aire, podemos dibujar con los dedos en los vidrios.
Si nuestros zapatos se gastan, nos resbalamos más seguido, si caminamos en patas dejamos una huella.
Si ella usa tacos, la huella es más profunda pero si camina con los pies descalzos la marca se parece a la mía.
Cuando acá hace mucho frío, allá hace mucho calor, pero cuando acá es otoño, allá es primavera y estamos más o menos igual.
Porque a veces uno ve un eclipse de luna, un eclipse de sol, pero al mismo tiempo otro no lo ve.
Cuando se acerca un tren escucho un ruido muy grave ante la inminente presencia de la locomotora, pero cuando se va, el ruido se hace finito, agudo, como un silbido de despedida.
Al sol lo veo, aunque se haya ido hace rato al atardecer.
Esas estrellas que me pestañean, no tenían ni idea que lo estaban haciendo, porque yo no existía cuando lo hicieron, o quizás si, pero no puedo saberlo.
Y que una lágrima se convierta en cristal, depende nomás de un par de detalles entre la temperatura del aire y del lugar donde cae, entre otras cosas que la física no conoce…
Que lo que llamo poesía no sea más que una sucesión de interacciones entre algunas partes de mi cerebro mediante impulsos eléctricos o que el electromagnetismo sea una herramienta más para dibujarle a ella las cosas más lindas que quiero que sepa, ni la física ni la poesía me lo van a explicar.
Me alegro que así sea, sino me aburriría un montón.
1 comentario:
un buen lugar para no encontrar respuestas a esas preguntas que una no se hace
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